La Ciudad Autónoma de Buenos Aires despliega drones para combatir incendios, apoyar persecuciones policiales y localizar personas extraviadas, en un esfuerzo conjunto de diversas fuerzas de seguridad y emergencia.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, un destacado avance en la seguridad pública fue la incorporación del Escuadrón de Drones, un conjunto de vehículos aéreos no tripulados que ha demostrado ser de vital utilidad para enfrentar diversos desafíos. Con funciones que van desde la detección de focos de incendios hasta el apoyo en persecuciones policiales y búsqueda de personas, estos drones representan un recurso tecnológico crucial para el Sistema Integral de Seguridad Pública de la Ciudad.
Operando como una herramienta multidisciplinaria, el Escuadrón de Drones fue empleado tanto por las fuerzas de policía como por los bomberos y el personal de Defensa Civil. Desde su implementación en 2017 por parte de la Subsecretaría de Emergencia, integrada por Bomberos, Defensa Civil y Logística, así como la Policía de la Ciudad, estos vehículos aéreos no tripulados han demostrado su eficacia en situaciones de riesgo y emergencia.
Originarios del ámbito militar y posteriormente adaptados para su uso civil, los drones han sido herramientas esenciales en la identificación de focos ígneos. En el caso de los Bomberos, por ejemplo, un DJI Mavic Air 2 ha permitido no solo grabar videos en alta definición, sino también detectar puntos de calor que podrían pasar desapercibidos para el ojo humano. Matías Rivero, un bombero experimentado, destacó cómo estos dispositivos han revolucionado la forma en que se abordan los incendios, permitiendo identificar zonas críticas para una extinción efectiva.
La Policía de la Ciudad ha encontrado en los drones una herramienta invaluable para el seguimiento y persecución de vehículos. Con su sistema de autotrack, estos dispositivos pueden rastrear de manera precisa a un auto u objeto en movimiento, proporcionando datos esenciales para el personal de patrullaje. En esta labor, el DJI Matrice 200 ha demostrado ser el dron más avanzado, con la capacidad de cubrir distancias de hasta siete kilómetros y coordinar el trabajo de múltiples comandos. Además, su autonomía de 40 kilómetros y sistema de «carga en caliente» hacen posible un uso ininterrumpido.
La versatilidad de los drones se extiende a la recolección de datos en tiempo real para la elaboración de mapas 3D, una herramienta valiosa para allanamientos y peritajes. La antena RTK incorporada en el Matrice 200 ha permitido mapear ubicaciones con precisión, facilitando la planificación y ejecución de operaciones. Además, estas imágenes en vivo son monitoreadas desde un móvil de transmisión, lo que permite la intervención en situaciones críticas como tomas de rehenes.
Los beneficios de los drones se extienden más allá de las operaciones de seguridad, ya que también se utilizan para la creación de mapas de riesgo en los barrios. Al capturar imágenes de las áreas, se identifican corredores de emergencia, puntos de interés y áreas de reunión, mejorando la planificación y respuesta en situaciones adversas.
En momentos de crisis, como derrumbes, incendios y desapariciones, Defensa Civil se une al esfuerzo conjunto al proporcionar su flota de drones para la asistencia y coordinación con otras fuerzas de seguridad y emergencia. Esta colaboración integral refuerza la capacidad de respuesta en escenarios críticos y demuestra la efectividad de la cooperación interinstitucional.
Como un hito en la preparación y formación, la Policía de la Ciudad ha establecido una escuela que ofrece especialización en el manejo de drones, otorgando licencias validadas por la Administración Nacional de Aviación Civil. Esta iniciativa es parte del compromiso continuo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la innovación y mejora en sus operaciones de seguridad.
La inscripción para el primer curso en el Instituto de Seguridad Pública está abierta a agentes de la Policía de la Ciudad y otras fuerzas interesadas en ampliar sus capacidades en esta área crucial.