Un edificio de ocho pisos y 32 departamentos ubicado en el barrio de Núñez fue recuperado por la Ciudad luego de permanecer ocupado durante aproximadamente tres décadas. El operativo se realizó el jueves 27 de agosto a partir de una orden judicial y estuvo acompañado por distintos organismos porteños.
El inmueble se encuentra en Manuela Pedraza 1875, entre Grecia y 3 de Febrero, y según informó el Gobierno porteño llevaba alrededor de 30 años ocupado. La propiedad se encontraba sin suministro de luz ni gas y había sido señalada por vecinos del barrio como un punto que generaba preocupación por cuestiones vinculadas con la seguridad.
La intervención fue realizada por efectivos de la Policía de la Ciudad junto con personal de la Agencia Gubernamental de Control, organismos de emergencia, la Guardia de Auxilio, la Red de Atención y representantes del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
El procedimiento se concretó luego de una orden judicial y a partir de denuncias y reclamos realizados por vecinos. La situación del inmueble se había prolongado durante años y había generado un deterioro de las condiciones edilicias y del entorno.
La recuperación del edificio forma parte de una política impulsada por la Ciudad para intervenir en propiedades que permanecen ocupadas y que, de acuerdo con las autoridades, pueden transformarse en focos de inseguridad o deterioro urbano.
Según los datos difundidos por el Gobierno porteño, desde diciembre de 2023 fueron recuperadas y devueltas a sus propietarios 937 propiedades. La Ciudad estimó que el conjunto de inmuebles representa un valor aproximado de 500 millones de dólares.
El caso de Núñez adquiere particular relevancia por las dimensiones del edificio y por el tiempo durante el cual permaneció ocupado. Se trata de una construcción de ocho plantas y 32 unidades, ubicada en una zona residencial del barrio y en un entorno donde la presencia de un inmueble en condiciones de abandono o deterioro puede afectar tanto a sus habitantes como al espacio público circundante.
Durante el operativo participaron equipos de diferentes áreas del Estado porteño. La presencia de organismos de emergencia y asistencia permitió abordar la situación desde distintas perspectivas, no solamente desde el punto de vista de la seguridad.
La intervención también puso en evidencia la complejidad que pueden adquirir los conflictos vinculados con inmuebles ocupados durante largos períodos. En estos casos, además de la cuestión judicial relacionada con la recuperación de la propiedad, pueden aparecer problemas de infraestructura, riesgos edilicios, falta de servicios básicos y situaciones sociales que requieren la participación de diferentes áreas gubernamentales.
Para los vecinos, la recuperación de un inmueble de estas características tiene un impacto directo sobre el entorno. La existencia de edificios abandonados u ocupados durante largos períodos suele generar preocupación por el deterioro, la falta de mantenimiento y las condiciones de seguridad.
La Ciudad señaló que el objetivo de estas intervenciones es recuperar propiedades para sus dueños y, al mismo tiempo, mejorar las condiciones urbanas de los barrios donde se encuentran.
El operativo realizado en Núñez se inscribe dentro de una serie de procedimientos que se vienen desarrollando en distintos puntos de Buenos Aires. El Gobierno porteño sostiene que el trabajo conjunto entre la Justicia, la Policía, los organismos de control y las áreas sociales permite avanzar en situaciones que permanecieron durante años sin resolución.
En el caso de Manuela Pedraza, la intervención permitió recuperar un edificio que había permanecido ocupado durante unos 30 años. La magnitud del inmueble y la cantidad de departamentos involucrados convierten al procedimiento en uno de los operativos destacados de la agenda porteña de los últimos días de agosto.
La recuperación de propiedades ocupadas constituye uno de los ejes de las políticas de seguridad y orden urbano de la Ciudad. En paralelo, las autoridades plantean la necesidad de atender las situaciones sociales que puedan existir detrás de cada procedimiento.
El caso de Núñez vuelve a poner en agenda una problemática que atraviesa distintos barrios porteños: la presencia de inmuebles ocupados, abandonados o deteriorados durante períodos prolongados y el impacto que esas situaciones tienen sobre propietarios, vecinos y el entorno urbano.
Con la recuperación del edificio, se abre ahora una nueva etapa para la propiedad, que deberá continuar su proceso administrativo y legal correspondiente. Para el barrio, el operativo representa la intervención sobre un inmueble que durante décadas había generado reclamos y preocupación entre quienes viven en sus alrededores.