La icónica Confitería del Molino, emblema de la tradición gastronómica porteña, recibe a visitantes después de un cuarto de siglo. Tras una intensa restauración, sus salones, pisos y la emblemática cúpula pueden ser explorados nuevamente por el público, marcando un hito en la preservación del patrimonio cultural.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires celebra un acontecimiento histórico con la reapertura de la emblemática Confitería del Molino, un espacio cargado de significado para la gastronomía y la cultura porteña. Después de 25 años cerrada al público, la confitería ha vuelto a recibir visitantes en una jornada que marca la culminación de un arduo proceso de restauración y puesta en valor.
A través de una convocatoria virtual que reunió a cerca de ocho mil personas, los afortunados visitantes tuvieron la oportunidad de recorrer los espacios más emblemáticos de la confitería, incluyendo su salón principal, el primer piso, el primer subsuelo y la icónica cúpula. Tras esta primera apertura, se ha anunciado una nueva oportunidad para el público general el próximo 21 de julio, con inscripción previa a través del sitio web oficial.
La historia de la Confitería del Molino se remonta a más de un siglo atrás, ya que su ubicación en la esquina de Rivadavia y Callao data desde el 28 de febrero de 1905. No obstante, el edificio actual, diseñado por el arquitecto italiano Francesco Terenzio Gianotti, fue inaugurado el 9 de julio de 1916, en conmemoración al Centenario de la Independencia argentina.
La reapertura del edificio, que estuvo al borde de la demolición en el pasado, se ha convertido en una realidad gracias a los esfuerzos de preservación y restauración. El cierre de la confitería en 1997 estuvo a punto de marcar el fin de una era, pero gracias a la Ley de Patrimonio Histórico Nacional y a la posterior Ley 27.009, que declaró al edificio «de utilidad pública y sujeto a expropiación por su valor histórico y cultural», se pudo evitar su desaparición.
La restauración y puesta en valor de la Confitería del Molino ha sido liderada por la oficina de Patrimonio Cultural del Congreso de la Nación y la Comisión Administradora Edificio del Molino. Este proceso meticuloso ha permitido recuperar y exponer una amplia variedad de objetos y elementos históricos que formaron parte de la vida cotidiana en la confitería.
Los visitantes que tuvieron la oportunidad de explorar los espacios restaurados se encontraron con una rica colección de objetos que ofrecen un vistazo al pasado. Desde vitrinas llenas de botellas, cajones y utensilios de cocina hasta uniformes de distintas épocas, la exposición brinda una inmersión en la historia y la evolución de este icónico establecimiento.
Además de su valor histórico, la reapertura de la Confitería del Molino marca el inicio de un nuevo capítulo en su historia. La arqueóloga Sandra Guillermo, encargada de la recopilación y exhibición de los objetos, destaca que la confitería cumplirá un rol cultural y museístico en el futuro. Con la denominación de «Las Aspas», el espacio contará con un museo del sitio y un centro cultural, así como con un área gastronómica con menús modernos e históricos.
La restauración de la Confitería del Molino es un testimonio del compromiso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la preservación de su patrimonio cultural. La reapertura de este emblemático lugar no solo ofrece a los visitantes la oportunidad de explorar un rincón histórico, sino que también contribuye al enriquecimiento de la oferta cultural y turística de la ciudad.