En un cambio significativo en la historia eclesiástica argentina, el Papa Francisco decidió trasladar la Sede Primada de la Argentina de Buenos Aires a Santiago del Estero. Este histórico ajuste, que marca el fin de 88 años de primacía para la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se basa en fundamentos históricos y simbólicos, reconociendo la relevancia de la primera diócesis del país.
El Papa Francisco lo dejó expresado en una resolución trascendental en la historia eclesiástica argentina al trasladar la Sede Primada de la República Argentina desde Buenos Aires a Santiago del Estero. Esta decisión, anunciada mediante un comunicado conjunto firmado por los obispos Jorge Ignacio García Cuerva de Buenos Aires y Vicente Bokalic Iglic de Santiago del Estero, pone fin a 88 años de primacía para la capital argentina.
En el comunicado, se destaca que esta decisión del Santo Padre constituye «una importante reparación en la historia eclesiástica». La transferencia obedece a una justificación histórica profunda: en 1570, el Papa San Pío V creó la entonces llamada Diócesis del Tucumán con sede en lo que hoy es Santiago del Estero. Esta primera diócesis en el territorio nacional tiene ahora un reconocimiento renovado en la forma del título de Sede Primada.
De acuerdo con el texto oficial, el traslado «es un distintivo honorífico, reservado para la primera diócesis en un territorio nacional, que no lleva consigo ningún cambio jurisdiccional en la organización eclesiástica argentina». En efecto, el nuevo estatus no implica alteraciones en la estructura eclesiástica actual.
El Papa Francisco decidió, además, elevar la Sede de Santiago del Estero al rango de Arzobispal, mientras que la Diócesis de Santiago del Estero permanecerá como sufragánea de la Sede Metropolitana de Tucumán. Este ajuste también incluye la derogación del Decreto de la Sagrada Congregación Concistorial del 29 de enero de 1936, que confería a Buenos Aires el título de Primado de Argentina.
Este movimiento se enmarca en un contexto histórico relevante: la Diócesis del Tucumán, creada por el Papa San Pío V en 1570, comprendía amplias regiones que hoy forman parte de la Argentina. La sede original, ubicada en la Catedral de San Pedro y San Pablo en Santiago del Estero, fue el primer lugar donde se proclamó el Evangelio en estas tierras.
En 1699, cuando la Sede Episcopal se trasladó a Córdoba, la primitiva Diócesis del Tucumán fue subsumida en esta nueva jurisdicción. No fue sino hasta 1907 que se restableció la Diócesis de Santiago del Estero, en el territorio donde anteriormente se había ubicado la primera sede episcopal.
La decisión del Papa Francisco de trasladar la Sede Primada a Santiago del Estero no solo revalida la importancia histórica de esta región en la historia eclesiástica argentina, sino que también refleja un propósito de renovada integración y federalismo. En su comunicado, los obispos invitan a las comunidades a recibir esta decisión «con una profunda alegría de vivir en la verdad», subrayando la relevancia de este nuevo capítulo para la Iglesia en Argentina. Santiago del Estero, con su título de «Madre de Ciudades» y su papel como centro histórico de difusión del Evangelio, vuelve a ser reconocida como el corazón de la primacía eclesiástica en el país, marcando un nuevo comienzo para la estructura eclesial argentina.