INTERÈS GENERAL

China e India se disputan la renovación de la flota de la línea B del subte

La Ciudad avanzó con la licitación para renovar los trenes de la línea B del subte, con la participación de dos empresas provenientes de China y una de India. La adquisición de nuevos trenes busca mejorar la calidad del servicio y modernizar la infraestructura.

La licitación para la renovación de la flota de la línea B del subte de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que había sido anunciada con anterioridad, dio un paso importante el 10 de enero con la apertura de sobres en la que tres empresas presentaron sus ofertas. Este proceso, que había sido postergado en varias ocasiones, incluyó a tres firmas de capital estatal, provenientes de China e India: las compañías chinas CITIC y CRRC, y la india BEML.

A través de este proceso, Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) evaluará las propuestas para la adquisición de nuevos trenes para la línea B, cuyo flota actualmente está compuesta en su mayoría por formaciones de segunda mano que datan de las décadas de 1990 y 2000. La licitación, que comenzó a mediados de 2023, había sido reprogramada en varias ocasiones debido a diversos factores, y finalmente se concretó tras cinco demoras. Las tres empresas participantes no solo son de origen oriental, sino también de capitales estatales, un dato que destaca dentro de la oferta presentada.

Un aspecto que llamó la atención en este proceso licitatorio fue la ausencia de grandes proveedores occidentales en la licitación. En particular, la empresa francesa Alstom, que en ocasiones anteriores había sido una de las principales proveedoras del Subte porteño, no presentó ninguna oferta. Esto sorprendió a muchos, ya que la firma francesa era considerada una de las candidatas más fuertes, incluso con el apoyo histórico del Gobierno de la Ciudad.

En cuanto a las condiciones para presentar ofertas, los oferentes debían demostrar no solo la capacidad técnica necesaria para cumplir con los requerimientos del proyecto, sino también contar con un plan de financiamiento sólido. De acuerdo con las bases de la licitación, los proveedores tenían que garantizar un financiamiento que cubriera, como mínimo, el 80% de la inversión para la renovación de la flota. Este aspecto fue un factor clave, ya que no todas las empresas potencialmente interesadas contaban con los recursos financieros para cumplir con este requisito.

De las tres empresas que presentaron sus ofertas, CITIC es la única que tiene experiencia previa en licitaciones del Subte porteño. El consorcio chino no fabrica trenes por sí mismo, sino que actúa como intermediario y financista, tercerizando la fabricación de los vehículos. En el pasado, CITIC financió la compra de los 45 coches adquiridos para la línea A, que luego fueron asignados a otras líneas como la C. La producción de estos trenes fue encargada a CNR, una empresa que actualmente forma parte de CRRC, otra de las compañías que participó en esta licitación.

Por su parte, BEML, la empresa india, es una novedad en el mercado latinoamericano. La firma, que no tiene antecedentes en el país ni en América Latina, busca incursionar en el sector del material rodante en la región. La participación de un fabricante de origen indio destaca el interés de las empresas de ese país por expandirse en mercados internacionales, particularmente en el sector ferroviario, que está ganando importancia a nivel global.

La licitación para la renovación de la flota de la línea B sufrió algunas modificaciones importantes en sus pliegos desde su lanzamiento en agosto de 2023. Inicialmente, el plan contemplaba la compra de 16 trenes para reemplazar las viejas formaciones Mitsubishi y los CAF 6000. Sin embargo, debido a la alta demanda de transporte en la línea B, la cantidad de trenes a adquirir aumentó significativamente, pasando de 16 a 29 formaciones, lo que permitió no solo la renovación de los trenes más antiguos, sino también de aquellos más recientes que ya presentan problemas de funcionamiento.

Este cambio en la cantidad de formaciones a adquirir responde a la necesidad de mejorar la capacidad de la línea B, la más utilizada de la red de subterráneos. La decisión de sustituir todos los trenes viejos por una flota nueva, en lugar de simplemente renovar parte de ella, busca mejorar la eficiencia del servicio y optimizar la gestión de la línea. De esta forma, la línea B podrá contar con una «monoflota», es decir, con un único tipo de tren en circulación, lo que facilitará la operación y mantenimiento de la red.

Los nuevos trenes de la línea B estarán compuestos por 29 formaciones de seis coches cada una, lo que dará un total de 174 coches. Una de las principales características de estos trenes será la amplitud de su diseño, con un ancho de 3,10 metros, lo que les permitirá aprovechar mejor el espacio disponible en la línea, que tiene un gálibo más amplio que otras líneas del subte. Esta mejora permitirá una mayor capacidad de carga y un aumento en el confort de los pasajeros, un aspecto clave dado el volumen de usuarios de la línea B.

Además, los nuevos trenes estarán diseñados para soportar una tensión de 1500 V, un cambio respecto a la tensión de 600 V con la que actualmente opera la línea B. Este ajuste busca uniformar la tensión de la línea B con la de otras líneas del subte, lo que podría traer beneficios a largo plazo, aunque no necesariamente mejorará la interoperabilidad entre las diferentes líneas de la red debido a las diferencias de gálibo.

En cuanto al sistema de señalización, los nuevos trenes estarán adaptados al sistema ATP (Automatic Train Protection) que actualmente opera en la línea B, y estarán preparados para una posible conversión al sistema CBTC (Communications-Based Train Control) en el futuro. Este sistema ya está en funcionamiento en las líneas C, D y H, pero aún no ha sido implementado en la línea B.

La renovación de la flota de la línea B no solo implica la adquisición de nuevos trenes, sino también una serie de desafíos logísticos y técnicos. La actualización de la infraestructura, la adaptación de los trenes a la nueva tensión y la integración de los sistemas de señalización son tareas que demandarán tiempo y recursos.

Por otro lado, la transición de los trenes antiguos a los nuevos genera preguntas sobre el futuro de la conexión entre la línea B y el Ferrocarril Urquiza, ya que ambas líneas comparten la alimentación por tercer riel. Será necesario determinar cómo se llevará a cabo esta transición y cuál será el impacto de los cambios en el servicio durante el período de adaptación.

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