Las obras de remodelación y mejora en la Terminal de Ómnibus de Retiro culminaron después de nueve meses de trabajo, sin embargo, su reapertura se encuentra en suspenso debido a discrepancias entre el gobierno porteño y las autoridades nacionales. La situación genera incertidumbre en los usuarios y operadores de transporte.
Las extensas labores de reacondicionamiento llevadas a cabo en la Terminal de Ómnibus de Retiro llegaron a su término tras nueve meses de arduo trabajo. Estas intervenciones, orientadas a mejorar la accesibilidad, la higiene y diversos aspectos organizativos, concluyeron, sin embargo, sorprendentemente, las operaciones de la terminal aún no se reanudaron. Mientras tanto, los servicios de autobuses continúan partiendo desde la estación Dellepiane.
Según lo expresado por fuentes allegadas a este asunto, se señaló que las diferencias de enfoque entre el gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gobierno Nacional están posiblemente ocasionando el retraso en la tan esperada reapertura de la terminal. Las discrepancias entre ambas administraciones han añadido un capítulo más a la larga saga de obstáculos que han rodeado este proceso.
Representantes del Ministerio de Transporte de la Nación han declarado que «están a la espera de que el Gobierno de la Ciudad proceda a trasladar los servicios correspondientes desde Dellepiane a Retiro». Esta afirmación sugiere que la responsabilidad de la transferencia de servicios recae en el Gobierno Porteño.
En contraposición, la Secretaría de Transporte y Obras Públicas de la Ciudad aclaró que «el gobierno de la CABA no tiene la facultad para decidir la apertura o el cierre de la Terminal de Ómnibus de Retiro, pero va a acompañar la definición que tomen las Autoridades nacionales». Esta distinción de roles pone en relieve la complejidad de la situación y el delicado equilibrio de poderes en juego.
Ampliando la perspectiva, desde la misma Secretaría bajo la dirección de Juan José Méndez, se informó que «en el caso que se disponga la apertura de la TR, ya se concretaron las visitas necesarias para el traslado de los arribos y salidas de micros, que actualmente siguen operando en la Dellepiane». Esto sugiere que, en teoría, los preparativos para una eventual reapertura están en marcha.
Retiro es reconocido como un núcleo vital para el transporte de larga distancia, y experimentó una disminución en su relevancia operativa debido a las circunstancias actuales. Según datos presentados por la Cámara Empresaria del Sector (CELADI), antes de la propagación del Covid 19, la mitad de los pasajeros que viajaban a diversas regiones de Argentina y países vecinos pasaban por esta terminal.
En relación con esta compleja situación, uno de los voceros de CELADI, Gustavo Gaona, declaró con énfasis: «Necesitamos urgentemente la reapertura de Retiro. No es sencillo acceder a Dellepiane, que además de ser un lugar inseguro, carece de opciones de transporte como trenes o líneas de subte en sus inmediaciones. Viajar en taxi hasta allí suele resultar más costoso que el propio viaje en micro».
Se destaca que la puesta en funcionamiento del Parador Liniers ofreció cierto alivio, aunque esta medida no es suficiente para suplir la importancia que la Terminal de Retiro tiene en el sistema de transporte de larga distancia.
Como parte de un ambicioso Plan de Renovación, las labores ejecutadas englobaron diversas mejoras en la infraestructura. Estas acciones comprendieron desde trabajos de pintura hasta la rehabilitación de áreas clave como baños, andenes y salas de espera. Asimismo, se abordó la reparación o sustitución de escaleras mecánicas y ascensores, así como el pulido de pisos y la implementación de una nueva iluminación de emergencia.
La iniciativa, que buscaba revitalizar y modernizar la Terminal de Retiro, también contempló la actualización del sistema contra incendios, la rehabilitación de los servicios sanitarios y la construcción de vestuarios para el personal, ubicados en el nivel 0.
Las tareas de remodelación fueron llevadas a cabo por la empresa TEBA SA, vinculada al empresario Néstor Otero, quien fue el concesionario de la Terminal de Retiro desde 1993, con una prórroga otorgada en junio de 2020. Estas reformas representaban un requisito previo mientras se aguarda una futura licitación que establecerá un nuevo adjudicatario para la gestión de la terminal.