EDUCACIÓN INTERÈS GENERAL SALUD

La Ciudad impedirá el ingreso a alumnos en estado indebido durante el UPD

En el marco del inicio del ciclo lectivo, el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires anunció una serie de medidas destinadas a garantizar que el primer día de clases se desarrolle en condiciones adecuadas y seguras. La disposición apunta especialmente a los estudiantes del último año del nivel secundario que participen del llamado “Último Primer Día” (UPD), una práctica que se consolidó en los últimos años como ritual de despedida escolar, pero que suele estar asociada a celebraciones nocturnas sin descanso y al consumo excesivo de alcohol.

La resolución establece que aquellos alumnos que se presenten al establecimiento educativo en condiciones inapropiadas no podrán permanecer en la institución y se les computará una falta. La medida alcanza tanto a escuelas de gestión estatal como privada y forma parte de una campaña más amplia bajo el lema “El último primer día empieza en la escuela”, que busca promover festejos responsables y proteger a la comunidad educativa.

De acuerdo con el texto oficial, no podrán permanecer en la escuela los estudiantes que evidencien estado de intoxicación alcohólica o se encuentren bajo los efectos de sustancias psicoactivas. También quedarán alcanzados quienes manifiesten comportamientos agresivos, violentos o disruptivos que pongan en riesgo la integridad física propia o de terceros, o que afecten el normal desarrollo de la jornada escolar. La normativa incluye además la prohibición de ingresar con bebidas alcohólicas, sustancias prohibidas o cualquier objeto que represente un riesgo para la seguridad. Asimismo, se contemplan situaciones vinculadas a condiciones de higiene o vestimenta que resulten incompatibles con el ámbito escolar.

El procedimiento ante estos casos también quedó claramente delimitado. Las autoridades deberán resguardar al estudiante en un espacio adecuado y seguro dentro de la institución, bajo la supervisión de un adulto responsable, hasta que se presente su madre, padre o tutor legal. Además, se establece la obligación de comunicarse con la familia para solicitar el retiro, labrar un acta detallando fecha, hora, identificación del alumno, descripción de las condiciones observadas y datos del adulto que lo retira. En caso de advertirse signos de riesgo o necesidad de atención médica, deberá solicitarse la intervención del SAME (107) u otro servicio de emergencias.

La iniciativa responde a una preocupación creciente en torno a la modalidad que adoptó el UPD en los últimos años. Si bien la celebración no forma parte de la agenda escolar oficial, se transformó en un fenómeno extendido entre los estudiantes que comienzan su último año de secundaria. Las reuniones nocturnas, muchas veces organizadas fuera del ámbito familiar y sin supervisión adulta, incluyen en numerosos casos consumo de alcohol en exceso y falta de descanso previo al inicio de clases.

Las autoridades educativas advierten que esta combinación no solo implica riesgos para la salud de los jóvenes —como intoxicaciones etílicas, accidentes o situaciones de vulnerabilidad— sino que también afecta el clima institucional y el normal desarrollo de la primera jornada escolar, que debería estar orientada al reencuentro, la organización académica y la planificación del año.

“Son más de 33.400 estudiantes de 5.º y 6.º año de escuelas secundarias de gestión estatal y privada a los que queremos cuidar”, expresó la ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel. “Es una responsabilidad de todos: estudiantes, familias y escuela. Hay maneras muy lindas y saludables de celebrar el último primer día. Que sea un día de reencuentro y alegría para todos”, agregó.

Desde el Gobierno de la Ciudad sostienen que la resolución no busca sancionar sino prevenir. La estrategia combina pautas claras de actuación con campañas de concientización dirigidas a estudiantes y familias, promoviendo alternativas de celebración que no impliquen riesgos para la salud ni situaciones que comprometan la convivencia escolar.

En ese sentido, se insiste en el rol central de los adultos responsables, tanto dentro como fuera de la escuela. La articulación entre familia e institución educativa aparece como un eje clave para acompañar a los jóvenes en una etapa cargada de expectativas y emociones, pero también de decisiones que pueden tener consecuencias.

El último primer día simboliza el comienzo de la despedida de la escuela secundaria, una instancia significativa en la trayectoria de los adolescentes. La apuesta oficial es que ese momento conserve su carácter festivo y memorable, pero dentro de marcos de cuidado que prioricen la integridad física, el respeto y el aprendizaje.

Con estas medidas, la Ciudad busca equilibrar tradición y responsabilidad, marcando límites claros frente a conductas que puedan poner en riesgo a los estudiantes y reforzando el mensaje de que el cierre de la etapa escolar puede celebrarse sin comprometer la salud ni la convivencia.

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