Los operativos permitieron el cierre de tres búnkers de venta minorista y la detención de cinco integrantes de una organización familiar que operaba con una marca identificatoria propia en sus envoltorios.
Un importante despliegue de la Policía de la Ciudad permitió desbaratar este fin de semana una red dedicada al narcomenudeo que operaba en el barrio 1-11-14. Durante los procedimientos, los efectivos lograron el cierre definitivo de tres búnkers utilizados para el comercio de estupefacientes y el secuestro de una cantidad masiva de dosis listas para la venta. La investigación judicial, que incluyó diez allanamientos simultáneos tanto en la capital nacional como en la zona sur del conurbano bonaerense, terminó con la detención de cinco personas vinculadas a una estructura criminal de tipo familiar que mantenía un flujo constante de comercialización durante todo el día.
El material incautado durante las irrupciones en el asentamiento de la zona sur porteña representa un golpe económico significativo para la organización. Los agentes secuestraron más de 27 mil dosis de pasta base de cocaína, distribuidas entre envoltorios individuales y las denominadas “bombas” de paco. El peso total de esta sustancia superó los cinco kilos, con un valor de mercado que las autoridades estimaron en más de 55 millones de pesos. Asimismo, el personal policial halló ladrillos de marihuana prensada, balanzas de precisión, una máquina contadora de billetes y diversos elementos utilizados para el corte y fraccionamiento de las sustancias.
En cuanto a las detenciones, la fuerza de seguridad capturó a dos sospechosos en la localidad bonaerense de Monte Grande: un hombre de 31 años con antecedentes por robo agravado y una mujer de 26. Por su parte, en los domicilios allanados dentro de CABA, resultaron arrestados una mujer peruana de 43 años, un joven argentino de 26 y un ciudadano de nacionalidad peruana de 29 años. La organización utilizaba un método particular para distinguir sus productos en el mercado ilegal: cada dosis comercializada llevaba un clip de abrochadora como marca identificatoria, un detalle que permitió a los investigadores seguir el rastro de la banda durante meses.
El poder de fuego de esta célula criminal también quedó en evidencia tras la requisa de las viviendas. Se secuestraron seis pistolas, de las cuales tres presentaban la numeración suprimida para evitar su rastreo. Además, los efectivos de la Ciudad retiraron de circulación siete cargadores, 699 municiones de diversos calibres, vainas servidas y nueve teléfonos celulares que serán sometidos a peritajes. En el marco de los operativos, también quedó incautada una camioneta Dodge Journey que la banda utilizaba para sus desplazamientos y la logística del negocio ilícito.
La investigación que derivó en estos allanamientos comenzó en enero de 2025 bajo la órbita de la Unidad Investigativa N°12. El trabajo de inteligencia contó con la intervención directa de la Unidad Fiscal Especializada en Investigaciones Vinculadas a Delitos con Estupefacientes (UFEIDE). Las órdenes de irrupción las dictó el Juzgado de Primera Instancia en lo Penal, Contravencional y de Faltas N°22, a cargo del Dr. Gabriel Alejandro Villanueva. De tal modo, el proceso judicial permitió reconstruir el organigrama de la banda y los puntos de venta que funcionaban como centros de acopio y distribución minorista.
La desarticulación de estos puntos de venta en el barrio 1-11-14 aporta una mayor tranquilidad a los residentes de la zona, quienes representaban la mayor parte del flujo de compradores de la organización. El uso de búnkers protegidos y el despliegue de armas de fuego indicaban el nivel de peligrosidad de este grupo, que lograba mantener su actividad operativa las 24 horas. A su vez, la conexión con domicilios fuera de la capital nacional sugiere una estructura de abastecimiento que excedía los límites de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Este operativo se suma a una serie de intervenciones que buscan reducir la presencia de redes de narcotráfico en los barrios más vulnerables de Buenos Aires. La coordinación entre la fiscalía especializada y la policía local resultó fundamental para reunir las pruebas necesarias sobre la mecánica de fraccionamiento y la marca distintiva del clip de abrochadora. Los detenidos quedaron a disposición de la justicia bajo cargos de infracción a la Ley de Drogas y tenencia ilegal de armas de guerra.