En un contexto donde la tecnología atraviesa cada aspecto de la vida cotidiana de niños y adolescentes, la Ciudad de Buenos Aires avanza en la consolidación de políticas públicas orientadas al cuidado y la prevención en entornos digitales. Más de 500 facilitadores y asesores pedagógicos digitales participaron de una jornada intensiva de formación en Protección Digital Infantil y Adolescente, una iniciativa que busca fortalecer el acompañamiento a estudiantes en el uso responsable de la tecnología dentro y fuera del aula.
La capacitación se llevó a cabo en el Auditorio del Polo Educativo Saavedra y se enmarcó en el Plan Estratégico Buenos Aires Aprende, una hoja de ruta impulsada por el Ministerio de Educación porteño para actualizar los procesos de enseñanza y aprendizaje en sintonía con los desafíos del siglo XXI. La jornada estuvo a cargo de la especialista en ciudadanía y bienestar digital Lucía Fainboim, reconocida por su trabajo en la promoción de prácticas saludables en el vínculo entre las personas y la tecnología.
El encuentro se propuso no solo transmitir conocimientos teóricos, sino también brindar herramientas concretas para intervenir en situaciones reales que se presentan en las escuelas. En este sentido, uno de los ejes centrales fue la presentación de los lineamientos de la política pública de Protección Digital Infantil y Adolescente, una estrategia integral que apunta a consolidar el rol de los facilitadores pedagógicos digitales como referentes institucionales clave dentro de cada comunidad educativa.
Durante la jornada, se abordaron las principales problemáticas vinculadas al uso de la tecnología por parte de los estudiantes, entre ellas la sobreexposición en redes sociales, el ciberacoso, la desinformación y los riesgos asociados a la privacidad de los datos personales. A partir de este diagnóstico, se trabajó sobre estrategias de prevención, regulación y acompañamiento que permitan construir entornos digitales más seguros y saludables.
La presentación de esta política estuvo a cargo de la gerenta de Educación Digital del Ministerio, quien destacó la importancia de generar marcos institucionales sólidos que orienten la intervención pedagógica frente a los desafíos que plantea la cultura digital. En esa línea, se remarcó que el objetivo no es restringir el uso de la tecnología, sino promover un vínculo consciente, crítico y responsable con las herramientas digitales.
Uno de los momentos destacados de la capacitación fue la presentación de la colección de cuentos “El Bosque de las Decisiones”, un recurso pedagógico diseñado para trabajar con estudiantes de distintos niveles educativos —inicial, primario y secundario— la toma de decisiones en entornos digitales. A través de relatos accesibles y situaciones cotidianas, la propuesta busca fomentar la reflexión sobre las consecuencias de las acciones en el mundo virtual, promoviendo habilidades como el pensamiento crítico, la empatía y la autonomía.
La iniciativa también pone el foco en el trabajo articulado con las familias, entendiendo que la educación digital excede el ámbito escolar y requiere de una construcción colectiva. En este sentido, los facilitadores pedagógicos digitales son concebidos como agentes multiplicadores capaces de acompañar tanto a docentes como a padres en la comprensión de los riesgos y oportunidades que ofrece la tecnología.
La formación se desarrolló en modalidad presencial, pero contará con una instancia de evaluación asincrónica a través del campus virtual de Educación Digital. Esta etapa permitirá a los participantes certificar los conocimientos adquiridos y acreditarse como Referentes en Protección Digital Infantil y Adolescente, fortaleciendo así su rol dentro de las instituciones educativas.
Con esta iniciativa, la Ciudad reafirma su compromiso con una educación que no solo incorpore tecnología, sino que también garantice el bienestar de los estudiantes en su interacción con el mundo digital. La capacitación de facilitadores pedagógicos se presenta como una pieza clave en la construcción de comunidades educativas más preparadas para afrontar los desafíos de una era marcada por la hiperconectividad, donde educar en el uso responsable de la tecnología se vuelve tan importante como enseñar los contenidos tradicionales.