Con entradas agotadas y figuras internacionales en escena, la Ciudad festeja los 100 años del Ballet Estable del Colón bajo la dirección de Julio Bocca, reafirmando su legado artístico y cultural
Este jueves, el Ballet Estable del Teatro Colón conmemora su centenario con una función histórica que promete emocionar tanto al público porteño como a los amantes de la danza en todo el mundo. La gala, que tendrá lugar en el emblemático coliseo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, representa un hito para la cultura local y reúne a grandes figuras internacionales junto a destacados artistas argentinos.
Bajo la dirección del maestro Julio Bocca, la celebración contará con la participación de bailarines que integran compañías extranjeras, artistas invitados del exterior y los miembros actuales del cuerpo estable. A su vez, estarán presentes el Coro Estable y la Orquesta Estable del Teatro Colón, dirigidos respectivamente por Beatrice Venezi y Manuel Coves, en un programa que recorre momentos icónicos tanto del repertorio clásico como del contemporáneo.
En la previa al evento, se realizó una presentación en la que se reunieron por primera vez en el escenario del Colón 30 artistas consagrados, entre ellos Ludmila Pagliero, Herman Cornejo y Marianela Núñez, esta última ovacionada recientemente por su interpretación en «Don Quijote». La expectativa por la función provocó un lleno total y las localidades se agotaron rápidamente.
Durante el encuentro, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, valoró la vigencia del Ballet del Colón y su papel como política pública de largo plazo: “El Teatro Colón representa una verdadera política de Estado en la Ciudad a lo largo del tiempo”. En este sentido, destacó también el compromiso institucional con el arte: “Lo más importante que tiene este teatro son sus artistas. El arte nos forma y nos emociona. La cultura nos transforma a lo largo de la vida y nosotros vamos a seguir apostando por la cultura porque es la mejor inversión que podemos hacer”.
En tanto, el próximo año también se celebrará el centenario del Coro Estable y la Orquesta Estable, instituciones que comparten con el Ballet del Colón un origen común en 1925. Fue ese año cuando el entonces joven Teatro Colón, inaugurado en 1908 como sede de grandes compañías extranjeras, decidió consolidar sus elencos estables. El Ballet debutó bajo la dirección del reconocido coreógrafo ruso Adolph Bolm, quien introdujo la primera obra coreografiada en el escenario: «El gallo de oro», de Nikolái Rimski-Kórsakov.
Desde aquel debut, el Ballet Estable construyó una trayectoria distinguida por su exigencia artística, su apertura a figuras internacionales y su capacidad de formar talentos propios. Entre las primeras estrellas locales se destacan nombres como Dora del Grande y Leticia de la Vega. Además, durante su consolidación, pasaron por la dirección nombres ilustres como Margarita Wallmann, Tamara Grigorieva, Bronislava Nijinska, Boris Romanoff y María Ruanova.
A lo largo de las décadas, el Ballet del Colón mantuvo vínculos con grandes figuras de la danza mundial. El maestro ruso Michel Fokin, el coreógrafo británico Anthony Tudor, el estadounidense William Dollar, el legendario Rudolf Nureyev, la célebre Natalia Makarova, y Pierre Lacotte, entre otros, dejaron su impronta en los cuerpos de baile del teatro.
En paralelo, innumerables artistas argentinos con proyección internacional también contribuyeron a elevar el prestigio del Ballet. Entre ellos se cuentan Olga Ferri, Esmeralda Agoglia, Antonio Truyol, Paloma Herrera, Maximiliano Guerra, Iñaki Urlezaga, Vasil Tupin, Herman Cornejo, Luis Ortigoza y Marianela Núñez, todos exponentes de la excelencia local. Julio Bocca, actual director, sintetiza esa herencia en su doble rol de ex bailarín consagrado y referente formador de nuevas generaciones.
Cabe recordar que el Ballet del Colón también fue motivo de una de las mayores tragedias culturales del país. El 10 de octubre de 1971, una avioneta que trasladaba a nueve de sus integrantes hacia Trelew para ofrecer una función solidaria cayó en el Río de la Plata debido a una falla técnica. Entre las víctimas se encontraban dos emblemas de la danza nacional: Norma Fontenla y José Neglia. Ese hecho marcó profundamente al ámbito artístico y dio origen al Día Nacional de la Danza en homenaje a su memoria.