El predio tiene su acceso por atrás del Pabellón 3 de Ciudad Universitaria y sus horarios son de martes a domingos de 9 a 18 horas, con entrada libre y gratuita. Se trata de un predio de 23 hectáreas que cuenta con senderos que se pueden recorrer caminando y en bicicleta. Será gestionada por la UBA y CABA que abre después de 10 años de ser creada por ley.
En una caminata por la reserva, Germán Ausina, gerente operativo de las reservas ecológicas y áreas de conservación, subrayó la importancia de «fomentar el cuidado de estos grandes pulmones con los que cuenta la sociedad, espacios que ayudan a mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de la ciudad».
Por esa razón, destacó que contar con una reserva en la zona permite no sólo el contacto directo con la naturaleza sino también la contención de crecidas del río y aporta a la mitigación de la contaminación sonora y visual propia de la ciudad.
Además, Ausina explicó que «a fines de 2018 se convocó a la sociedad civil, a ONGs, a la Facultad de Ciencias Exactas y parques nacionales, y entre todos desarrollamos un plan de manejo donde se proyecta el trabajo que se va a hacer por los próximos 10 años, que es nuestro marco rector para el desarrollo y conservación de esta área».
El recorrido por el lugar, sobre todo en otoño, tiene un paisaje teñido de los colores cobres y amarillos , la reserva presenta distintas ecorregiones como pastizales, bosques y humedales, donde convive una mixtura de especies de flora y fauna autóctonas, nativas y exóticas.
En las caminatas se podrán realizar avistajes de flora donde se pueden encontrar hongos, helechos, dicotiledóneas y monocotiledóneas son algunas de las plantas que nutren la zona, junto a la orquídea del talar, la anacahuita, el molle, el algarrobo blanco, la cortina del cielo y la uña de gato, entre otras. A su vez, el paisaje cuenta con más de 600 especies de animales fueron registradas en el predio, entre las que se encuentran aves, peces, reptiles, anfibios y mamíferos, como el coipo.
Aún sin estar oficialmente inaugurada, se espera que los días de fin de semana alrededor de 500 personas visitan la reserva, donde se pueden apreciar vistas al horizonte libre, enmarcado por las localidades de Quilmes y Vicente López a cada lado.
En búsqueda de tranquilidad y silencio casi ininterrumpido, una gran cantidad de estudiantes de las facultades de Arquitectura, Diseño y Urbanismo y de Ciencias Exactas y Naturales visitan a diario la reserva para comer, estudiar o descansar entre clases.
Asimismo, por su cercanía con las casas de estudio, esta área es utilizada por docentes con objetivos educativos y de investigación, lo que la convierte en un «espacio ideal» para la realización de trabajos prácticos, seminarios y proyectos de investigación.
Este domingo, en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, las autoridades hicieron hincapié en difundir la reserva Costanera Norte e invitar a «conocer este espacio de uso y disfrute de todos los ciudadanos no sólo de la Capital Federal sino a todas las personas del país».