La tradicional carrera de fin de año reunió a 9 mil corredores que recorrieron el casco histórico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajo una intensa ola de calor y contó con la participación especial del líder de los Ratones Paranoicos en la largada.
La 15° edición de la carrera San Silvestre Buenos Aires transformó el paisaje del centro porteño en el cierre del 2025. Más de nueve mil deportistas se congregaron en las inmediaciones del Obelisco para participar de una jornada que combinó el atletismo con la mística del rock nacional. En esta ocasión el evento recibió el nombre de San Silvestre Paranoica debido a la participación especial de Juan Sebastián “Juanse” Gutiérrez. El líder de los Ratones Paranoicos ofreció un recital a metros de altura sobre la intersección de las avenidas Corrientes y 9 de Julio donde interpretó clásicos de su repertorio como Vicio y Cowboy mientras los atletas realizaban los ejercicios de calentamiento previos a la partida.
El momento de mayor efervescencia ocurrió a las 8:00 cuando el reloj marcó el inicio de la competencia. El músico anunció que “ahora vamos a hacer la largada todos juntos” y comenzó a tocar los acordes de Para Siempre. La marea de corredores inició su marcha entre cánticos y un clima festivo que incluyó pelucas de colores y diversos disfraces entre los participantes. La organización diseñó un circuito que permitió apreciar los puntos más emblemáticos de la capital nacional. El trayecto partió desde las cercanías del Obelisco y avanzó por la Avenida de Mayo y la Avenida Presidente Roque Sáenz Peña hasta alcanzar la Plaza de Mayo frente a la Casa Rosada.
La hoja de ruta continuó por la Avenida Julio Roca y la Avenida Belgrano hasta retornar a la 9 de Julio. Los corredores transitaron luego por la Avenida Independencia hacia la Avenida Paseo Colón y su continuación en la Avenida Leandro N. Alem para finalmente encarar el tramo de regreso por la Avenida Corrientes hacia el punto de origen. El desafío físico resultó mayor al esperado a causa de una alerta naranja por temperaturas extremas que afectó a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires durante toda la mañana. Ante esta situación climática distintas dotaciones de bomberos se ubicaron en los puestos de hidratación para arrojar agua y refrescar a los deportistas que pasaban por el lugar.
La definición de la competencia masculina fue sumamente ajustada. Los tres primeros atletas cruzaron la meta a las 8:25 tras una disputa muy cerrada que duró poco más de 25 minutos. Laureano Rosa se consagró ganador de la prueba pero el esfuerzo físico le pasó factura inmediatamente después de completar el recorrido. El deportista manifestó que “ya los últimos metros me sentía mareado, cuando frenas de golpe se te viene todo el calor encima. Fue la carrera más dura que corrí en mi vida”. A pesar del agotamiento extremo el vencedor confirmó su intención de participar nuevamente en la próxima edición.
En la categoría femenina la victoria llegó apenas dos minutos más tarde. La corredora ganadora destacó la complejidad del clima al señalar que “fue duro la verdad con el calor y la humedad, pero fue un año maravilloso para mí”. La atleta comentó que esta representó su primera experiencia en la San Silvestre porteña y realizó un balance personal sobre su vínculo con la actividad física al decir que “comencé mi año en una carrera en Uruguay y lo termino acá. Corriendo me encontré a mí y es muy lindo encontrarse a uno mismo”.
Cerca de las 9:00 la mayor parte del pelotón alcanzó la línea de llegada en CABA. El espíritu de la competencia quedó reflejado en los testimonios de los aficionados como el de un corredor de 75 años que asiste a entrenar dos o tres veces por semana. El hombre expresó que “estoy festejando y despidiendo este año” mientras celebraba su arribo a la meta. Esta edición tuvo su presentación oficial el 17 de diciembre en un bar de Palermo donde se realizó un homenaje a Mónica Cervera y Jorge Mérida. Ambos atletas recibieron una plaqueta recordatoria por ser los ganadores de la edición inaugural en el año 2010.
La San Silvestre es una tradición global que se celebra cada 31 de diciembre en más de 100 ciudades de diferentes países. El evento rinde homenaje al santo que lleva su nombre y funciona como un ritual deportivo para cerrar el calendario anual en un ambiente de comunidad. En Buenos Aires la propuesta mantiene su vigencia y convoca a una multitud que elige despedir el año de manera activa por las calles del centro.