El imputado, quien cuenta con una condena previa por ejercicio ilegal de la medicina, transformó su vivienda de Villa Crespo en un consultorio clandestino donde realizaba tratamientos estéticos y procedimientos invasivos.
La Policía de la Ciudad detuvo a un hombre que realizaba prácticas médicas ilegales en su domicilio particular, a pesar de encontrarse bajo un régimen de prisión domiciliaria otorgado por la Justicia. El arresto ocurrió tras una investigación que comenzó por una denuncia reciente por presunta mala praxis, la cual alertó a las autoridades sobre la continuidad de las actividades ilícitas del acusado. El sujeto, que ya recibió una condena en 2024 por los mismos motivos, aprovechó el beneficio de cumplir su pena en su residencia debido a problemas de salud para montar una estructura de atención sanitaria sin ningún tipo de aval oficial.
El operativo, liderado por la División Delitos contra la Salud y la Seguridad Personal, consistió en tareas de inteligencia encubierta que permitieron recolectar pruebas contundentes. Los agentes verificaron que el implicado promocionaba sus servicios a través de las redes sociales y mantenía una agenda habitual de turnos. Con estos elementos, el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 24, bajo la subrogancia de Juan Manuel Neumann, ordenó el allanamiento de la vivienda situada en la calle Batalla del Pari al 600, en el barrio porteño de Villa Crespo.
Durante el procedimiento policial, los efectivos encontraron al hombre vestido con un delantal médico azul y preparado para recibir a personas que esperaban ser atendidas. En el transcurso de la inspección y el inventario de los elementos secuestrados, al menos dos personas llegaron al lugar para cumplir con citas programadas. Estos testigos fueron identificados por la fuerza de seguridad y su testimonio resultará clave para la causa, ya que podrían ser considerados posibles damnificados por las maniobras del detenido.
En el interior del consultorio ilegal, los investigadores incautaron una gran cantidad de insumos y aparatología técnica. El detalle de lo secuestrado incluye 250 jeringas, 150 agujas hipodérmicas y pericraneales, además de 110 frascos y ampollas de medicamentos, muchos de los cuales se encontraban vencidos. La lista se completa con anestésicos, hormonas, vitaminas, soluciones inyectables y preparados que carecían de cualquier tipo de rótulo sanitario oficial.
Asimismo, la capital nacional fue testigo del decomiso de seis máquinas destinadas a tratamientos de presoterapia, radiofrecuencia, electromedicina y estimulación facial y corporal. La infraestructura clandestina contaba además con descartadores patogénicos, material de bioseguridad, sondas y apósitos. Los agentes también incautaron dos sellos, documentación manuscrita con datos de pacientes, tres teléfonos celulares y cuatro computadoras que serán sometidas a peritajes para dimensionar el alcance de la operatoria y la cantidad de personas afectadas.
La situación del imputado se agravó al confirmarse que no posee registro ni matrícula habilitante en el Sistema Integrado de Información Sanitaria Argentino (SISA) dependiente del Ministerio de Salud de la Nación. Ante esta evidencia, la Unidad Fiscal Norte ordenó el traslado inmediato del hombre a una alcaidía de la fuerza porteña. La propiedad donde funcionaba el centro estético quedó clausurada con la faja correspondiente y bajo custodia judicial.
El historial delictivo del detenido se remonta a más de doce años atrás, cuando inició sus actividades fraudulentas en el barrio de Belgrano. Su condena del año 2024 le imponía la prohibición absoluta de ejercer cualquier práctica vinculada a la salud como condición para mantener el arresto domiciliario. De tal modo, el incumplimiento de las normas judiciales y la reincidencia en el delito de ejercicio ilegal de la medicina complican su situación procesal actual.
En la actualidad, los investigadores analizan el contenido de los dispositivos electrónicos para identificar a otros posibles clientes y determinar si existieron más casos de daños a la salud derivados de sus intervenciones. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires mantiene una vigilancia activa sobre este tipo de locales que operan por fuera de la normativa vigente para proteger la integridad de los ciudadanos.
El acusado permanecerá privado de su libertad de manera efectiva mientras avanza el proceso penal en su contra. Por su parte, la Justicia evalúa la unificación de penas ante la flagrante violación de las condiciones que le permitían permanecer en su hogar, transformando lo que era una medida de morigeración en una oportunidad para reincidir en conductas criminales.