CULTURA

Regresa a los cines Adiós Sui Generis 

La película documental dirigida por Bebe Kamin se reestrena este jueves con imagen y sonido restaurados para revivir el mítico adiós de la banda en el Luna Park.

A cincuenta años de un evento que partió la historia del rock local en dos, la cartelera argentina recibe nuevamente un documento fílmico fundamental para entender nuestra identidad cultural. La película Adiós Sui Generis, el registro cinematográfico de los conciertos despedida del dúo formado por Charly García y Nito Mestre, vuelve a las salas del país a partir de este jueves 20 de noviembre. El regreso se produce con una versión digitalizada y una nueva mezcla de sonido adaptada a los estándares tecnológicos actuales, permitiendo que tanto las viejas generaciones como los nuevos curiosos redescubran la potencia de aquel fenómeno.

Este reestreno podrá verse en salas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como en Mendoza, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, Bahía Blanca, Tucumán, Río Cuarto y San Juan, entre otras localidades. La proyección representa mucho más que una mera reposición nostálgica; funciona como un testimonio vivo del instante preciso en que el rock argentino dejó de ser un movimiento marginal de «ghetto» para irrumpir masivamente en la opinión pública. Aquellos recitales del 5 de septiembre de 1975 en el Luna Park marcaron el fin de la inocencia acústica y el comienzo del mito de García como el ícono cultural indiscutido de las décadas siguientes.

El contexto en el que se filmó la película es vital para comprender su peso histórico. En una Buenos Aires gris y convulsionada, las filas de adolescentes que rodeaban el estadio de Corrientes y Bouchard llamaron poderosamente la atención de los transeúntes y de la prensa tradicional. Eran tiempos de violencia política, vacío de poder y las secuelas económicas del «Rodrigazo», ocurrido apenas unos meses antes. En ese escenario hostil, Sui Generis logró reunir a 25 mil personas en dos funciones consecutivas, un éxito inesperado para una sociedad que todavía miraba con recelo a los jóvenes de pelo largo, barba y ropa informal.

En este sentido, el filme captura la esencia de un repertorio que definió a una generación. Carlos Alberto García Moreno, aquel muchacho flaco del bigote bicolor, decidió terminar con la banda para buscar nuevos horizontes artísticos, y ese cierre dio paso a la leyenda. Durante el rodaje se registraron canciones que en ese momento eran inéditas y que luego se convertirían en clásicos de otras agrupaciones, como “Nena” (futura “Eiti Leda” de Serú Girán), “Fabricante de mentiras” y “Bubulina”. Estas composiciones, que estaban destinadas a un cuarto álbum del dúo que nunca existió, encontraron su lugar en la cinta y en la memoria colectiva gracias a este registro.

Sin embargo, el camino de la película hacia las pantallas no fue sencillo y estuvo marcado por los tiempos oscuros que se avecinaban. Aunque la producción estuvo lista en mayo de 1976, el Ente de Calificación Cinematográfica la prohibió inicialmente. Recién pudo estrenarse el 15 de septiembre de ese año, ya bajo la dictadura cívico-militar y con una restricción absurda para la naturaleza del espectáculo: fue calificada como apta únicamente para mayores de 18 años, dejando fuera a gran parte de su público natural. Tras intensas gestiones del productor Leopoldo Torre Nilsson, el filme llegó al cine Plaza y luego circuló de manera casi clandestina en funciones de trasnoche por el conurbano bonaerense.

Dentro de la propuesta visual de la película, se destacan ciertos momentos que rompen con el registro documental del show en vivo para incorporar una estética diferente. Entre los clips incluidos en la cinta a modo de inserts, sobresale el correspondiente a la canción “Nena”. Este segmento fue filmado especialmente en los estudios Phonalex y presenta una particularidad que suele sorprender a los fanáticos: se puede ver a un Charly García a cara lavada, sin su característica barba. Asimismo, esta secuencia cuenta con un cameo de las hermanas Norma y Mimí Pons, figuras emblemáticas del teatro de revista, aportando un cruce cultural inesperado para la época.

Para finalizar, es oportuno desmitificar una creencia popular que la película ayudó a cimentar. Contra lo que se suele creer, los del Luna Park no fueron los últimos recitales de Sui Generis. Aunque aquellos shows representaron la despedida masiva y simbólica en la Capital Federal, la banda continuó tocando brevemente después. Se presentaron en Córdoba y en Rosario, extendiendo la despedida al interior del país. El adiós definitivo, lejos de las cámaras y las multitudes, ocurrió en la localidad patagónica de Caleta Olivia; allí, ante apenas 50 personas, el dúo tocó sus acordes finales antes de pasar a la historia.

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