SOCIEDAD

El destino de Callejeros tras la tragedia de Cromañón 20 años después 

A dos décadas del incendio que marcó la historia argentina, los integrantes de la banda enfrentaron procesos judiciales, penas de prisión y un regreso complicado a la música. La tragedia de Cromañón dejó 194 muertos, más de 1.500 heridos y un impacto imborrable en la sociedad.

En la noche del 30 de diciembre de 2004, la República Cromañón, ubicada en el barrio porteño de Once, fue escenario de una de las tragedias más devastadoras en la historia del país. Durante un recital de Callejeros, una bengala incendió una media sombra en el techo del local, desatando un incendio que acabó con la vida de 194 personas y dejó a más de 1.500 heridos.

La noche comenzó con entusiasmo entre los más de 4.500 asistentes, aunque el local tenía habilitación para apenas 1.031 personas. Minutos después de iniciada la primera canción, el caos y la desesperación se apoderaron del lugar. Una nube tóxica producto del incendio cubrió el ambiente, mientras la luz se cortaba y las salidas de emergencia permanecían bloqueadas. «Al estar el establecimiento colmado de gente, en cantidad excesivamente superior a la permitida, y con sus salidas en parte obstruidas, se evidenció el peligro al que se vieron expuestas las personas», expresó el Tribunal Oral en lo Criminal N°24 en uno de sus fallos.

Entre las víctimas se contaron familiares de los integrantes de Callejeros, incluyendo la novia del vocalista Patricio «Pato» Fontanet, la madre del baterista Eduardo Vázquez y varios parientes de Maximiliano Djerfy, guitarrista de la banda. Este desastre se convirtió en la mayor tragedia no natural relacionada con la música en el país, marcando un antes y un después en la seguridad en eventos masivos.

Tras el incendio, se inició una compleja serie de procesos judiciales para determinar responsabilidades. Entre 2008 y 2016, se celebraron cuatro juicios que involucraron a 26 personas, de las cuales 21 fueron condenadas. Inicialmente, los músicos de Callejeros fueron absueltos en primera instancia, pero en 2011 la Cámara de Casación revocó esta decisión, considerándolos co-organizadores del evento.

Fontanet fue sentenciado a siete años de prisión, mientras que Vázquez recibió seis años. El resto de los integrantes, Christian Torrejón, Elio Delgado, Juan Carbone y Maximiliano Djerfy, recibieron penas de cinco años cada uno. En tanto, el gerenciador del local, Omar Chabán, fue condenado a 20 años de cárcel, aunque su pena luego se redujo a diez años y nueve meses al calificarse el delito como incendio culposo en lugar de doloso.

Los músicos fueron detenidos en 2012, pero tras cumplir poco menos de dos años en prisión, obtuvieron la libertad condicional. En 2016, la Corte Suprema dejó firmes las condenas y algunos regresaron a prisión, aunque fueron liberados nuevamente entre 2017 y 2018, tras cumplir parte de sus penas. Eduardo Vázquez, en cambio, continúa preso por el femicidio de su esposa, Wanda Taddei, crimen por el que fue condenado a cadena perpetua en 2013.

A pesar del impacto de la tragedia, Callejeros intentó continuar su carrera musical. En 2006, un año y medio después del incendio, hicieron su primera aparición pública como invitados de Jóvenes Pordioseros, lo que generó opiniones divididas entre los asistentes. Ese mismo año, lanzaron el disco “Señales”, que incluyó canciones marcadas por el dolor y la memoria de las víctimas, como «Frente al río», dedicada por Fontanet a su novia fallecida, y «Día a día», escrita por Djerfy.

El regreso oficial de la banda se concretó en septiembre de 2006 con un recital en el estadio Chateau Carreras, en Córdoba, ante 21.000 personas. Durante el show, Fontanet expresó: «Todos sabemos que los chicos [fallecidos en República Cromañón] van a estar acá vivos, más vivos que nunca». No obstante, las presentaciones posteriores continuaron enfrentando críticas y controversias.

En 2010, Callejeros anunció su separación definitiva, dando lugar a nuevos proyectos de sus miembros. Fontanet formó la banda Casi Justicia Social, mientras que otros integrantes optaron por caminos alejados de la música.

A veinte años de la tragedia, Cromañón sigue siendo un símbolo del desamparo institucional y de las fallas en la seguridad de los espacios culturales. El recuerdo de las víctimas permanece vivo en sus familiares, quienes continúan reclamando justicia y homenajeando a los fallecidos en cada aniversario.

El destino de Callejeros quedó irremediablemente marcado por aquel 30 de diciembre de 2004. Sus integrantes, aunque libres, llevan el peso de la tragedia en sus vidas personales y profesionales. En tanto, Cromañón dejó lecciones profundas sobre la importancia de la regulación y el control en eventos masivos, pero también una deuda social con las víctimas y sobrevivientes.

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