El Ministerio de Salud de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires informó que, en lo que va de temporada, se detectaron 1.800 personas con la enfermedad del dengue en el territorio porteño y la preocupación es por el aumento de los casos, principalmente en los barrios de Mataderos, Liniers y Parque Avellaneda.
En el último boletín de la cartera de Salud de la Ciudad que mide la situación en la Ciudad entre julio de 2022 y el pasado 26 de marzo (semana 12 de 2023), , realizan los testeos para saber si una persona tiene dengue confirmado. La situación indica que son un total de 1.166 casos, de los cuales el 42% estaba en la Comuna 9 integrada por los barrios de Parque Avellaneda, Liniers y Mataderos.
Hasta el momento, existen cuatro serotipos de dengue: 1, 2, 3 y 4; pero los especialistas indican que en este momento en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires están circulando los tipos 1 y 2. De todos modos, según pasan los días, las fuentes oficiales indicaron que los casos a la fecha estarían ascendiendo ya que se estima que los casos aumentaron a 1.800 en lo que va de la temporada, y se mantienen principalmente en esos tres barrios de la Comuna 9.
La campaña que lleva adelante el ministerio de Salud de la Ciudad explica ciertos cuidados básicos sobre la prevención para evitar la transmisión de la enfermedad. Entre otras recomendaciones está el uso doméstico de repelente y espirales, además de vaciar recipientes que acumulen agua y, entre otras medidas, tirar agua hirviendo en desagües.
Durante esta semana se habilitó en el Hospital Muñiz una sala especial para esta enfermedad. Si bien, este aumento prende algunas alarmas, los especialistas indican que por ahora no hay mayor gravedad que el año anterior y que si las temperaturas comienzan a descender «la curva va a empezar a declinar».
Por su parte, el subdirector del Hospital Muñiz, Juan Carlos Cisneros, en diálogo con Télam explicó que «en el hospital hemos tenido que abrir una sala específica para dengue, las cifras fueron creciendo de una manera exponencial, aunque esta semana se estabilizaron».
El médico especialista también expresó que para el día 19 de febrero habían tenido sólo un paciente con dengue, sin embargo en el día de ayer llegaron a los 177 diagnosticados realizados por un test en el hospital Muñiz. Hoy hay quince personas internadas con esta enfermedad, de las cuales tres son pacientes pediátricos, y sólo dos se encuentran en terapia intensiva.
El especialista recordó que el último gran brote nacional de dengue fue en 2020, en coincidencia con el comienzo de la pandemia por coronavirus; en tanto que específicamente la ciudad de Buenos Aires se vio más afectada por el brote de 2016.
Asimismo, Cisneros indicó: «En 2016 en el hospital tuvimos que poner para atender a las personas con dengue algo similar a lo que fueron las Unidades Febriles de Urgencia (UFU) para Covid. En el Muñiz estamos teniendo más casos que en 2020 pero a nivel global, lo que se observa en la ciudad de Buenos Aires es que el brote es menor todavía que el que hubo ese año».
Consultado por los estados graves, el subdirector del Hospital Muñiz, indicó que «el cuadro más complicado que puede generar el dengue es la fiebre hemorrágica que afecta a todos los órganos». «Cuando se tiene dengue por primera vez se estima que sólo el 3 por ciento de los pacientes desarrolla ese cuadro; la segunda vez puede afectar entre un 15 y un 20 por ciento y la tercera vez afecta a más del 20 por ciento de las personas infectadas».
Para finalizar Cisneros explicó que «esto tiene que ver con la reacción del sistema inmunológico frente al virus; por un lado el cuerpo genera anticuerpos para el tipo de dengue con el que la persona se infectó, pero si se infecta con otro serotipo aumenta mucho la respuesta inflamatoria y puede derivar en cuadros como la fiebre hemorrágica».
En el cierre, el especialista indicó que siguiera con el tratamiento: «Si el tiempo acompaña con la baja de temperaturas la situación va a comenzar a declinar por la propia dinámica del mosquito que a menos de 14 grados ya no se reproduce; sin embargo, si tenemos otra ola de calor la situación puede empeorar e incluso superar el brote de 2020».