El Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires culmina la puesta en valor de la Plaza de las Naciones Unidas, con mejoras en su entorno y la icónica escultura Floralis Genérica.
En un esfuerzo destinado a realzar uno de los espacios más emblemáticos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana completó exitosamente el proyecto de revitalización de la Plaza de las Naciones Unidas. Esta ubicación, destacada por albergar la imponente escultura Floralis Genérica, fue objeto de una serie de trabajos que buscan enriquecer su entorno y promover su apreciación tanto para residentes como para visitantes.
Ubicada en la Avenida Figueroa Alcorta 2301 en el barrio de Recoleta, la Plaza de las Naciones Unidas se caracteriza por albergar la impresionante «Floralis Genérica», una flor de 18 toneladas hecha de acero inoxidable y aluminio. Esta escultura única, que se abre durante el día y se cierra por la noche, representa un punto de referencia icónico en la Ciudad, atrayendo a miles de turistas semanalmente.
La transformación abarca diversos aspectos de la plaza, desde la instalación de nuevos elementos urbanos confeccionados a partir de materiales reciclados, hasta la renovación de caminos internos y la introducción de rampas accesibles para personas con movilidad reducida. Además, se han añadido flores de Abelias, conocidas por sus ramas aceradas y rojizas, en el cantero central de la plaza, aportando un toque de color y vitalidad al entorno.
La importancia de este proyecto de revitalización radica en la intención de revalorizar este espacio tan significativo en la Ciudad. Conocida también como la Plaza de la Flor o de la Facultad de Derecho, este lugar abarca cuatro hectáreas de áreas verdes y senderos, siendo su principal atracción la imponente escultura Floralis Genérica, diseñada por el arquitecto Eduardo Catalano. Donada en el año 2000 y erigida en el 2002, esta obra maestra simboliza la esperanza de un renacimiento primaveral para Argentina.
La Floralis Genérica es una hazaña técnica en sí misma, con seis pétalos metálicos fabricados en aluminio y acero, que se abren y cierran gracias a un «Sistema Lógico de Control». Los movimientos de los pétalos, que duran aproximadamente quince minutos, otorgan una experiencia visual única. Destaca también la capacidad de la escultura para responder al clima, cerrando sus pétalos cuando los vientos superan los 80 kilómetros por hora. En fechas especiales, como el 25 de mayo, 21 de septiembre y 24 y 31 de diciembre, los pétalos permanecen abiertos durante todo el día, permitiendo a los espectadores disfrutar plenamente de su esplendor.
En el corazón de esta restauración se encuentra la intención de fomentar la apreciación artística, el esparcimiento y la accesibilidad en un entorno urbano tan relevante. Así, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires refuerza su compromiso con el patrimonio cultural y la mejora de los espacios públicos que enriquecen la vida de sus habitantes y el disfrute de sus visitantes.